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El oficio de labrar o vender la cera, es una de las tareas más nobles y antiguas. El gremio de cereros ha sido siempre un colectivo de relieve, y de alta consideración, ya que el producto que realizaban era parte esencial y necesaria en la iluminación de las viviendas, y además, en el plano religioso, el cirio encendido y llameante ha supuesto la expresión clara y permanente de la fe del cristiano.

La vinculación del mundo de las hermandades y cofradías a este oficio artesanal se remonta a tiempos inmemorables. El gremio de cereros fundó en Sevilla la Hermandad de La Coronación de Espinas; se sabe que la Hermandad de la Vera Cruz en siglos anteriores fabricaba la cera que necesitaba para sus cultos en un local propio dedicado a tal fin.La cera es parte cosustancial de las cofradía y hermandades, por el color que posee podremos saber si estamos ante una cofradía de penitencia y si esta tiene visos de seriedad y ascetismo o si por el contrario es de barrio; si la que vemos es una procesión de gloria o sacramental, todo ello por el color litúrgico que represente. Por lo tanto, el cirio se hace necesario dentro de la plástica procesional de la Semana Santa y de las Hermandades, que no se conciben ya sin que antes de ver a la imagen en su paso de salida podamos admirar ese reguero luminario de cirios encendidos.

En los cultos internos de las hermandades, los altares se caracterizaban por la abundancia de cera colocados en ellos, dándole un tono inigualable de sobriedad y respeto. De la misma forma, no se podría concebir un paso de Cristo o un Nazareno sin la tenue iluminación de unas velas; o que decir de un paso de palio, donde su modelo de arquetipo de creación artística cofradiera no tendría razón de ser, sin el bosque de cera de su candelería, que marca también de igual forma, el carácter y el estilo de la cofradía.

El oficio de cerero por su proceso artesanal tan antiguo y por su elaboración tan purísima, ha supuesto ser una de las áreas más elegantes y más nobles de cuantas existen en la actualidad. Así lo demuestran por ejemplo sus utensilios de faena, tales como la terraja, canelador, clavijero, noque, paila, paraguas, o también los elementos que configuran su elaboración, como pabilo, parafina, presilla, blanqueado, etc.

Todo lo dicho anteriormente hace que Cerería El Nazareno, consciente del legado artesanal que posee, y responsable de la enorme tradición que la cera tiene en las hermandades, vuelque todos sus esfuerzos en la conservación y mejora de este noble oficio.

La Palma del Condado se encuentra ubicada dentro de un enclave geográfico estratégico comunicada perfectamente con las ciudades de Huelva y Sevilla por encontrarse en un punto medio entre las mismas, conectada por la costa por la carretera del Rocío y Doñana y con la sierra a través‚de la carretera de Valverde.

Por todo ello La Palma es un pueblo de contrastada situación comercial que hace del sector industrial, servicios y agrícola sus principales fuentes de sustento. Desde siempre nuestro pueblo tuvo un hacendado carácter  religioso y cofradiero por lo que ha exigido un decoro y ornato en todo lo relacionado con este carácter  de religiosidad, y de esta forma la cera, ha ocupado un papel determinante en todos los ceremoniales litúrgicos.

Nuestra Cerería El Nazareno, porque así siempre se llamó, hunde sus raíces en el año 1.950, donde tuvo sus primeros orígenes. Su fundador fue Don Antonio García Pinto quien se había asesorado por el prolífico bordador Carrasquilla, quien también realizaba tareas de este tipo, siendo este último quien le aconsejó sobre los primeros precios y tarifas y sobre el modo artesano de elaboración del producto. Su sede original se estableció en la calle Cervantes nº 8, y entonces la labor de hacer la cera se realizaba desde la más pura menestralía donde se utilizaba un sistema empotrado en la pared para con posterioridad pasar al paraguas. Era una empresa eminentemente familiar donde se trabajaba intensamente hasta altas horas de la noche en tiempos de Cuaresma y se completaba con las ocupaciones profesionales de Don Antonio García y sus hijos.

Un revulsivo importante para la empresa fue la compra en 1.963 de un nuevo local más grande y con mas espacio por lo tanto en la calle Ronda de los Legionarios nº 137. La nueva sede se acondicionaba a las necesidades que la actualidad exigía y la clientela en estos años se mantiene de forma horizontal.

En 1.973 fallece su fundador Don Antonio García Pinto y se hace cargo de la fábrica sus herederos. Pasan los años y en 1.988 entran los primeros empleados en la cerería, hecho que demuestra la proliferación y el avance que la empresa estaba desarrollando.

Desde esta fecha aproximadamente se hace cargo plenamente de la producción Don Manuel García Pichardo, hijo del fundador y actual director de la empresa. Entra la fábrica en una situación próspera y de perfeccionamiento donde la manufactura crece progresivamente. En 1.991 la ampliación pasa por la introducción en plantilla de una rama de representantes que dan a conocer el producto en muchos lugares de nuestra provincia primero y de la región después.

Un año que marca un antes y un después en la historia de la cerería es 1.994. Se procede a comprar un nuevo local que de cabida a toda la producción que el mercado le exige a la cerería, porque la demanda de los productos es tal, que el antiguo habitáculo se quedo insuficiente. Se adapta este a la necesidad comercial y se establecen las medidas correctoras tendentes al buen desarrollo de la actividad.

Las nuevas dependencias tienen una zonificación adecuada, existiendo espacios destinados a la fabricación, al almacenaje de productos terminados, de embalaje, de mercancías, de reciclaje, etc.

Hoy en día la cerería se encuentra comercializando sus productos en todas las provincias de España, especialmente en Andalucía a través de una red comercial que está en pleno funcionamiento.

Ha ampliado notablemente su mercado en función de la fabricación de nuevos productos y de todo tipo de artículos litúrgicos. Además la empresa también comercializa artículos de arte Sacro, bordados, medallas, orfebrería, etc. que han contribuido al total engrandecimiento de la misma.

En la actualidad se le sirve cera a Hermandades como la Matriz de Almonte o a La Candelaria de Sevilla. Se ha emprendido también un proceso de fabricación de cera de nuevas tecnologías, donde se genera a la vez mucha más producción y en el que el control de la calidad para normalizar los productos es la actividad más destacada. Se posee la máquina de la mariposa, teniendo plena exclusividad sobre ella, no existiendo en el mercado una tipología igual de este género.

En 1998 se abrió una sucursal en Sevilla en la Calle Alhóndiga nº15. Todo esto hace, que Cerería El Nazareno se encuentre hoy en primera línea de mercado dentro del sector empresarial de este producto. Como ya hemos dicho la cera es un artículo muy antiguo pero a la vez muy puro y necesario. Esto ha hecho que a lo largo de los años haya aguantado bien todas las embestidas de los nuevos avances y de la electricidad, ya que nada de esto le ha podido resistir.

Por todo ello nuestra filosofía ha sido siempre la de emplear los recursos necesarios para ofrecerle al cliente una Marca de Calidad.

 
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